jueves, 30 de junio de 2011

La abducción de Linda Napolitano


Por Nelson C. Rivera (PRUFON)

Resumen:

Posiblemente el caso de abducción más sensacional, es el caso de Linda Napolitano. Este caso tiene las "mejores evidencias" para la legitimidad del fenómeno ovni y de la abducción alienígena. Se trata de una mujer norteamericana que fue levitada por una ventana del 12 piso de un edificio alto en Manhattan (Ciudad de Nueva York, EE.UU.), y la llevaron dentro de un ovni que esperaba flotando. Esto ocurrió mientras varias personas observaban desde el Puente de Brooklyn, entre ellos el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, (el peruano, Javier Pérez de Cuéllar) y sus dos guardaespaldas que más tarde resultaron ser agentes de la CIA.

La historia según la investigación:

El 30 de noviembre de 1989, la Sra. Linda Napolitano (también conocida como Linda Cortile) llamó al Sr. Budd Hopkins y le informó que los extraterrestres la habían raptado durante la madrugada de ese día, y proporcionó algunos detalles.

Bajo hipnosis, unos días más tarde, Hopkins extrajo su memoria en la que ella relató que mientras dormía se despertó a encontrar varios seres extraterrestres de pie al lado de su cama. Ella los describió como los típicos "grises". Ella entonces fue levitada por la ventana de su apartamento de gran altura y fue llevada a un ovni que flotaba y fue examinada físicamente dentro de la nave.

Nada que Hopkins oyó lo convenció de que su caso se destaca sobre otros y que él debe tratarlo como un caso que se ajusta a la norma: el tipo de relato normalmente escuchado por él en sus sesiones hipnóticas.

Pero el caso cambió dramáticamente cuando Hopkins recibió una carta de dos agentes de la policía, "Richard" y "Dan", en febrero de 1991 (15 meses después del incidente), explicando que ellos atestiguaron una abducción. Hopkins lanzó una búsqueda para ponerse en contacto con los dos oficiales, pero al principio se negaron a reunirse con él.

Hopkins se dio cuenta que sus relatos correspondía con el lugar y el momento de la experiencia de Napolitano. Él notó además de que este era la primera corroboración independiente de una abducción. Por otra parte, los testigos parecían tener credenciales impecables: agentes de la policía, en vez de "normales" miembros del público.

"Richard" y "Dan", habían afirmado que se pusieron en contacto con Hopkins, porque no podían sacarse la imagen de sus cabezas. La razón porque no se dieron a conocer más antes, Hopkins averiguó, porque actuaban como guardaespaldas para una figura política famosa. Los dos hombres, junto con esa figura política famosa, entonces anónima, se dirigían hacia el helipuerto de Nueva York cuando el coche se había detenido misteriosamente por su cuenta. Los dos guardaespaldas y el político luego fueron testigos de Linda Napolitano siendo levitada por la ventana de su dormitorio del 12 piso y llevada a un ovni que flotaba sobre el edificio.


Hopkins se enteró más tarde, que estos dos supuestos, "policías" eran en realidad agentes de la CIA y la figura política que estaban protegiendo era el Secretario General de las Naciones Unidas, (el peruano, Javier Pérez de Cuéllar). Casi parecía como si el secuestro hubiera sido efectuado para que uno de los hombres más influyentes del mundo - el Secretario General de la ONU - vea la realidad extraterrestre él mismo.

Ese mismo año, 1991, el caso parecía ser aún más sólido cuando Hopkins recibió una carta de una mujer (más tarde apodada Janet Kimble) diciendo que mientras ella pasaba por el Puente de Brooklyn a las 3:00 am, el 30 de noviembre de 1989, de alguna manera todas las luces de los coches y los motores en el puente fallaron, incluso las farolas en el puente. Por lo tanto, se bajó de su coche para ver qué había sucedido y vio, junto con otros conductores, a una mujer flotando doce pisos de altura entrando con los grises extraterrestres en un ovni que flotaba sobre su edificio de viviendas.


Hopkins debe haberse sentido que este caso se estaba volviendo demasiado bueno para ser verdad cuando en un examen de rutina, un objeto metálico fue descubierto dentro de la cavidad nasal de Linda, que sugirió que quizás sea un implante alienígena. Dos semanas después de la radiografía, ella sufrió una hemorragia nasal grave durante la noche. Por la mañana, encontraba manchas de sangre extensas en su cara y en la almohada.

Más tarde una radiografía reveló que el objeto metálico ya no estaba presente en su fosa nasal, aunque una cresta conspicua de cartílago aumentado mostró que una vez había existido un implante. La "sospecha" era que los extraterrestres le habían implantado algo, pero después cuando el implante fue descubierto, lo retiraron, para que esta "tecnología extraterrestre" no cayera en manos humanas.


Aunque Budd Hopkins, escribió el libro, "Witnessed", (Atestiguado) sobre el incidente en 1996, había hecho público el caso mucho antes. Hopkins primero escribió sobre el incidente en septiembre y diciembre de 1992 en la revista de la MUFON "UFO Journal". Él había hecho una presentación en el “MUFON Symposium” (simposio MUFON) en julio de 1992, donde Linda había estado presente y le había hablado a la audiencia allí reunida. Para el año 1993, el caso de Napolitano ya ha generado un enorme interés y atrajo la atención internacional, que fue discutido en el “Wall Street Journal” (Jefferson, 1992), “Omni” (Baskin, 1992), “Paris Match” (De Brosses, 1992), el “New York Times” (Sontag , 1992), y Hopkins y Napolitano habían aparecido en el programa de televisión, “Inside Edition”.

También reconoció que si él pudiera convencer al Secretario General de las Naciones Unidas, (Javier Pérez de Cuéllar) hacer público su reconocimiento de lo que él observó, traería el caso y la cuestión completa de la abducción alienígena a un nivel sensacional con aceptación en los ojos del público, y de la comunidad científica. Tal vez fue una de las razones por las cuales se retrasó la publicación, como sería sustancialmente diferente con el respaldo del Secretario General de la ONU. Imagínese el siguiente titular: "El libro en que el Secretario General apoya la realidad OVNI... y explica su propia participación durante el avistamiento de la abducción." Naturalmente, eso sería un sueño para Hopkins.


Aunque Pérez de Cuéllar, ha correspondido con Hopkins y verificó el secuestro, él le explicó que no podía revelarse al público por razones obvias. El Secretario General fue hasta el extremo para reunirse en privado con Hopkins para discutir los detalles de sus observaciones de esa noche, pero le exigió que él permanezca anónimo.

Los dos agentes de la CIA, en vez de utilizar su agencia para tratar de averiguar lo que había estado sucediendo, dependían de Hopkins - un ciudadano privado - para poner en orden todas las piezas. No se vería demasiado sospechoso si habían enviado sólo una carta. Pero, tal vez los dos agentes se asustaron tremendamente y no se atrevieron a ponerse en contacto con el cuerpo de investigación de la CIA.

Pero el caso se deshizo cuando se supo que en la carta original, los dos agentes mencionaron que podrían identificar al edificio y a la ventana de donde ella salió. Para un ciudadano privado, esto presenta algunos problemas para identificar el sitio del secuestro, pero para la CIA, es algo más fácil.


Esto significa que desde el principio los dos no tenían ninguna necesidad verdadera de ponerse en contacto con Hopkins. ¿Entonces por qué lo hicieron después de un año? Es una cuestión vital, ¿por qué finalmente se decidieron de ponerse en contacto con Hopkins? Esto puede llegar a una sola respuesta: era un truco.


Uno de los agentes mostró lo que se describe como un "comportamiento obsesivo". Al parecer, él había sido tan molesto por el incidente que perdió la cabeza. Secuestró a Linda en un esfuerzo para asustarla para que admitiera su culpabilidad en crear un engaño. Este acontecimiento inquietante es la última cosa que una abducida necesita, y que naturalmente se convirtió cada vez más preocupada por su seguridad. Se añadió un toque de dramatismo al caso, que al final sólo significaba que la historia se hizo más elaborada, y Hopkins y Linda más decididos a contar su historia.

La inclusión de estos dos hombres plantea la posibilidad de algún tipo de participación del gobierno, quizás para socavar un encuentro real. Tal vez fue el interés del gobierno estadounidense de inyectar el mito extraterrestre en nuestra sociedad. Además, había pruebas que demostraron que el caso de Linda encaja perfectamente dentro de una campaña del gobierno de los EE.UU. de encubrimiento y de una desinformación dañosa.


Conclusión:


Los escépticos, como es de esperar, desestiman el caso, sin ofrecer ninguna evidencia para apoyar sus teorías, excepto la declaración de uso común: “No puede suceder, por lo tanto, no sucedió". Por supuesto, las personas que creen en los ovnis son - en los ojos de la mayoría de la sociedad - consideradas como algo fuera de lo normal. No necesariamente locas, pero definitivamente "raras" - excéntricas. Pero, ¿puede decirse lo mismo del Secretario General de la ONU, sus dos guardaespaldas y de todas las personas que fueron testigos del secuestro desde el Puente de Brooklyn?



El caso de Linda Napolitano es sin duda uno de los casos de abducción mejor documentados en la historia de los ovnis. La mayoría de los casos de abducciones tienen una sola persona relatando su caso a las autoridades y a los investigadores. Es extremadamente raro tener múltiples testigos, especialmente testigos totalmente desconocidos por el experimentador(a), para validar los datos de una abducción. También es inusual de tener testigos excepcionales como el Secretario General de las Naciones Unidas, (Javier Pérez de Cuéllar) y sus dos guardaespaldas (agentes de la CIA). Hopkins hizo un trabajo excepcional de mantener unido el caso, a pesar de algunos obstáculos inusuales durante su investigación.


sábado, 30 de abril de 2011

La abducción y contactos del cubano Filiberto Cárdenas





Un exiliado cubano, Filiberto Cárdenas, quien inmigró a los Estados Unidos después de la revolución cubana fue secuestrado por extraterrestres al frente de su amigo y su familia. Este caso es una contribución importante para el cuerpo de la literatura sobre los ovnis, porque este puede ser el primer caso en expediente donde el abducido fue capaz de introducir con éxito a otra persona en los eventos de contactos y realmente llevarla a bordo de una nave extraterrestre con él.




La historia según los testigos:

Jueves, 03 de enero de 1979, a las 6 de la tarde, Filiberto Cárdenas, entonces 46 años y 3 miembros de la familia Martí (Fernando de 46 años, su esposa Elizabeth de 36 años, y su hija Mirta 13), regresaban de un esfuerzo infructuoso de comprar un lechón para la cena de un domingo siguiente. El agricultor que ellos habían ido a ver no tenía más cerdos para vender. Mientras regresaban a casa por el “US Highway Route 27” (Ruta 27), también conocido como “el camino Okeechobee”, el Chevrolet “station-wagon” (familiar, combinable o ranchera dependiendo el país) de Filiberto desarrolló problemas eléctricos. Los faros y todas las otras luces se apagaron. El auto se detuvo cerca de la extensión de una autopista en la Florida. Cuando Fernando, que estaba conduciendo en ese momento, trató de reiniciar el vehículo, no había ninguna corriente eléctrica. Filiberto y Fernando se bajaron, abrieron el capó (cofre en México/bonete en P.R.) del motor, y miraron dentro para ver lo que estaba mal.



En ese momento, observaron el motor reflejar diversas luces de diferentes colores (rojo, violeta, azul, anaranjado y luego un blanco azulado). De repente, ambos hombres se encontraron cubiertos con una luz azul-violeta, que acompañó a un misterioso zumbido, semejante a un enjambre de abejas. El auto empezó a vibrar y la Sra. Martí y su hija empezaron a gritar. Filiberto luego trató de ir a donde ellas, pero estaba totalmente paralizado, y comenzó a elevarse en el aire envuelto en la luz. Miró hacia abajo y se vio suspendido en el aire y subía rápidamente. Mientras tanto, Fernando miró a su izquierda y vio los pies de Filiberto ascendiendo por encima del auto y gritando: “¡No me lleven, no me lleven!..."



Según Filiberto, cuando estaba unos 8 a 10 pies sobre coche, todo se oscureció, y no podía recordar lo que había sucedido mientras se desaparecía de la vista de sus amigos aterrorizados.

Fernando también se sintió sin peso o ingrávido cuando eso ocurrió, pero logró saltar aún más dentro y sobre el área del motor caliente, y se agarró, que probablemente lo salvó de lo que le ocurrió a Filiberto. Cuando la luz se apagó y sintió que tenía peso de nuevo, observó a Filiberto subiendo por un haz de luz y entrando en algo indefinible, vislumbrando sólo una forma oscura, que se quedó inmóvil en el cielo nocturno hasta que unos momentos después voló hacia el oeste.



Poco después, los gritos de la esposa de Fernando Martí y su hija le causaron reaccionar, pero lo único que él podría decir con entusiasmo y que, por supuesto, no las calmó, fue: "¡Se llevaron a Filiberto, una luz se lo llevó!” La esposa de Fernando, Elizabeth, había estado en un terremoto en California, y temiendo lo mismo cuando el coche comenzó a temblar agarró a su hija y la tiró encima de su regazo, echando sus brazos alrededor de ella para su protección.

Fernando saltó en el coche y trató la ignición de nuevo. Después de varios intentos desesperados, él logró reiniciar el coche, pero con muchos fallos, como que no estaba recibiendo suficiente gasolina o algo así. El coche traqueteó lentamente hacia adelante y luego empezó a mejorar un poco, finalmente, al llegar a la ruta 27, comenzó a correr normalmente de nuevo. Ya cerca de la ciudad de Miami, él se detuvo en una gasolinera para llamar a la policía, pero se le dijo que fuera a un teléfono público y llamara de nuevo.

Él volvió de nuevo al coche, que funcionó bien esta vez, y se fueron a Hialeah a buscar un teléfono público. Mientras ya en la ciudad, vieron un coche de la policía en una zona comercial. Se detuvieron y explicaron al sargento de la policía lo que había sucedido. Se decidió entonces de comenzar la búsqueda de Filiberto, que se suponía que se había perdido o que estaba desorientado en algún lugar. La policía alertó a la Base Aérea de Homestead, para que manden aviones y helicópteros con focos de luz.

Fernando llamó a la esposa de Filiberto, Iris, y le dijo que un objeto con una luz grande se había llevado a su marido. Ella quería más detalles y él intentó, sin éxito, de explicar algo que él mismo no entendía. La señora Cárdenas comenzó a llorar.

Cuando Iris colgó el teléfono, ella consiguió un sobrino para que la conduzca a donde Filiberto había desaparecido. Después de consultar con la policía y comprobar que no sabían nada más que la llamada de Fernando, ella y su sobrino se dispusieron a ver qué podían encontrar. No encontraron nada en el lugar.

Fernando Martí admitió: "Lo encontraría difícil de creerlo si yo lo leía en un periódico, pero yo estaba allí con mi esposa e hija. Estábamos aterrados por la luz y el ruido, cuando se terminó, Filiberto se había desaparecido."



Dos horas más tarde, a eso de las 8 pm (20.00h), Filiberto se encontró a gatas en un pavimento de la Calle Ocho, cerca de la avenida 142 Suroeste, donde unos focos de luz le deslumbraron y donde oyó el chirrido de los frenos y el arrastre de los neumáticos (llantas o gomas dependiendo el país) de un coche cuyo conductor tuvo que parar repentinamente para evitar atropellarlo. El conductor se bajó, lo sacó de la carretera, y luego llamó a la policía. Unos minutos más tarde, a las 8:15 pm (20.15h), el oficial de la policía William Christian, de la Quinta Comisaría, lo levantó y después de cuidarlo, procedió a hacerle preguntas y presentó un informe escrito sobre el incidente.

La policía notificó a la señora Cárdenas y ella corrió a la estación y lo llevó a una clínica local para recibir tratamientos. Alguien dijo que un examen físico debe hacerse para detectar radiación, si es realmente relacionado con un ovni. La clínica local fue incapaz de tratar o examinar para tales efectos y Filiberto fue llevado al Hospital Jackson Memorial de Miami a eso de la 1:30 de la mañana el 4 de enero para ver qué podían hacer.

Su historia clínica reveló que se quejó de dolores en ambas rodillas y visión fuera de enfoque en la última hora. Las siguientes radiografías y un examen general del hospital ha encontrado, "signos vitales estables", una abrasión de 0.2 x 0.2 centímetros en la frente y una lesión de 2x2 centímetros amarilla en el hombro derecho. Él también fue examinado por contaminación radiactiva en el hospital por un equipo de la Fuerza Aérea enviado por la Base Aérea de Homestead, del sur de Miami. Las pruebas fueron negativas y él fue dado de alta y lo mandaron a su casa.

El oficial William Christian indicó que Filiberto Cárdenas le dijo que no tenía ninguna idea de lo que había sucedido. Filiberto más tarde declaró que él no se atrevió a decirle al oficial Christian lo que sabía por temor de ser considerado loco. "Antes de esto pasar," Filiberto, dijo: "Yo me burlaba de los ovnis. Ahora pienso de una forma distinta".


La investigación comienza:



El día siguiente, el viernes 4 de enero, varios investigadores de ovnis asumieron control del caso y comenzaron inmediatamente a reclutar un equipo de investigación integrado por un médico, un psicólogo, un neurólogo, un hipnoterapeuta, otros ufólogos, como Mario Rodríguez D’Agostino, que era representante de la Mutual UFO Network (MUFON) en Uruguay. También alistaron al Dr. J. Allen Hynek quien siguió el desarrollo de este caso.

Un examen minucioso reveló que Filiberto tenía 108 marcas, pequeñas quemaduras por todo el cuerpo que, según se pudo comprobar más tarde, coincidían con puntos de acupuntura. Luego, algunos días después del suceso, el abducido comenzó a manifestar síntomas extraños: excesiva sudoración, mucha sed, cambios violentos de temperatura, fuerte olor a azufre, pérdida de memoria, incremento desmedido de la apetencia sexual y numerosos episodios de alteraciones de las leyes espacio-temporales.


Acontecimientos paranormales:


Una vez de vuelta, Filiberto comenzó a sentir diversas actividades paranormales, y así, entre otras cosas, podía ver a través de paredes o sabía exactamente lo que una persona lejos de él estaba haciendo. Por otra parte, los implantes que se puso supuestamente en los oídos, según lo dijo durante la hipnosis, le hizo ver imágenes y escuchar los sonidos de las cosas que iban a ocurrir en el futuro. Al respecto, el Dr. Hynek sugirió que tales dispositivos diminutos podrían haber sido colocados en el nivel celular, algo que con las máquinas de hoy en día no resulta en algo absurdo.




Una de las distorsiones del espacio-tiempo más interesantes fue con un reloj grueso de oro que Filiberto solía llevar en su muñeca. Cada vez que regresaba al lugar donde fue abducido, las manecillas se aceleraban haciendo un ruido audible. Cuando lo tocaba con su dedo índice derecho se aceleraba aún más. Él demostró esto a su esposa, a sus amigos y a los investigadores de ovnis.

En el lugar del secuestro él oía “sus" voces en su cabeza y le daban informaciones. Más tarde, él podía oírlas sin ir al sitio. En otra ocasión, él presintió que su suegro necesitaba ayuda, y condujo automática al lugar donde se había atascado el coche del señor.


Filiberto relata su encuentro a través de la hipnosis:

Por último, sometido a una regresión hipnótica, Filiberto podría relatar los detalles de su aventura fantástica. Según su historia, la nave que lo secuestró, tenía tres humanoides a bordo, y se fue a una playa, un lugar donde otras naves similares se reunieron para entrar juntos en el mar.

Mientras debajo del mar, la nave hizo un giro a la derecha y comenzó a desacelerarse. Al frente apareció un túnel con sus paredes iluminadas, como si fueran fosforescentes. La nave atravesó el túnel, y se detuvo en un lugar completamente seco. Era un lugar grande, como una caverna. Ahí había un asiento de piedra y dos símbolos. Uno de ellos tenía la forma de una serpiente, y era del tamaño, "de un poste de luz eléctrico", y el otro era como el primero, pero más pequeño.

En ese lugar, los seres escoltaron a Filiberto de la nave, y lo llevaron al asiento de roca, donde lo sentaron. Le hicieron beber "un líquido con sabor a miel, y le dijeron que era para alimentarlo. Una enorme puerta abrió, que era como una pared entera, y varias "personas" salieron de ella. Filiberto, sentía opresión en el pecho, como si él no estaba recibiendo suficiente aire. Las sensaciones y los olores eran muy extraños para él. En ese momento, alguien se le acercó y le dijo: 'Bienvenido'.

Este individuo, que lo recibió, le habló en perfecto español, con acento portugués o italiano. Tenía el aspecto de un terrícola. Le informó de que "era de la Tierra, y que había estado mucho tiempo entre los extraterrestres." También le dijo que "él debería estar contento, porque iba a recibir instrucciones de un ser humano como él mismo." Después fue llevado por una puerta hacia una calle, lo que parecía una gran ciudad. La cruzaron y entraron en una habitación pequeña.

En ese lugar, Filiberto sintió que era succionado contra la pared. La pared se volcó y se convirtió en una especie de mesa. Paralizado, el abducido se quedó mirando el techo, y se dio cuenta que había algunas figuras que se movían a su alrededor. Le pusieron una luz en sus ojos, algo en un oído (que más tarde dijo que era una radio para comunicarse con él). De la pared, algo así como brazos salieron llenos de ventosas, que casi los cubrían por completo. No sentía dolor. Pero no podía moverse.

Después del examen, le hicieron salir por un pasillo, hasta llegar a otra habitación. Este lugar era el mismo, o parecido a la sala de control de la nave madre. Había ahí una silla alta, un individuo con una capa, y pantallas de televisión en la pared, etc. Otra vez le mostraron cosas diferentes a Filiberto de lo que iban ocurrir. Luego, le señalaron reflejos en el suelo, "tres triángulos o pirámides unidos por un fino halo de luz.", Le explicaron que, "esos eran los controles que tenían aquí en la Tierra. Uno en el Océano Pacífico, otro en el Atlántico, y el otro muy dentro de la Tierra."


Otro extraterrestre se acercó al abducido, y lo acompañó a un lugar diferente. Ahí le mostraron un libro con fotografías de diferentes lugares. Le hicieron saber que llevaba con ellos 18 meses. Lo hacían dormir, y luego lo despertaban. De alimento, le daban "unas cosas como si fueran pastillas." Por un momento, Filiberto pensó que lo querían volver loco. Lo trasladaron a otra habitación donde había dos individuos, "que parecían terrícolas" con sobretodos grises, "como los que usan en los laboratorios". Lo escoltaron a otra habitación, donde había una reunión como si fuera "una fiesta."

Más tarde lo llevaron a una gran sala donde se encontraba una nave en posición vertical, "similar a nuestros cohetes." Lo entraron adentro. Tres extraterrestres más entraron con él dentro de la nave espacial, quienes lo sentaron en una silla de succión, como las mencionadas antes, y manipularon la nave hasta hacerla despegar.

Filiberto no podía ver nada de lo que sucedía afuera. Después de un corto viaje, la puerta del objeto volador se abrió de par en par, y Filiberto fue bajado fuera de él, en una pradera. Los seres le abrieron la boca y le dieron algo de beber. En esos momentos, el abducido comenzó a sentirse mal. La nave se perdió de vista en el cielo, y Filiberto hizo un esfuerzo supremo para orientarse... no sabía dónde estaba, y no estaba consciente de los alrededores. Él comenzó a moverse a gatas por el terreno. A lo lejos, vio unas luces, y se dirigió inmediatamente hacia ellas. Eran las luces de los vehículos viajando por el camino donde sería recogido al poco rato.


El segundo encuentro:


El 21 de febrero de 1979, un mes y medio después del primer secuestro una voz lo dirigió al mismo sitio otra vez. Entonces Filiberto consultó con los alienígenas si su esposa, Iris, podía acompañarlo, y esta vez él la llevó consigo. Alrededor de las 03:00 de la mañana un ovni de forma de trompo llegó. Filiberto e Iris observaron la nave mientras se acercaba y se mantenía cerca de su automóvil que estaba estacionado casi en el mismo lugar donde Filiberto fue abducido. La nave en realidad no aterrizó, sino flotaba a pocos pies sobre el suelo.




Los Cárdenas se acercaron a lo que parecía una ventana de vidrio, y de repente anduvieron por el “cristal” hasta el interior de la nave. Vieron varias sillas estrechas con una sola pata con respaldos altos. Las sillas podían dar vuelta. Entonces vieron a los ocupantes muy humanos de la nave. Eran de 3½ a 4 pies de altura (más pequeños que Filiberto) y estaban vestidos con trajes muy ajustados de una sola pieza de color plateado blanco-azulado descrito previamente por Filiberto. El emblema usado en el lado derecho del pecho, parecía una 'X' acostada con una serpiente levantada en el centro. Los extraterrestres tenían los ojos grandes y oblicuos, como los orientales, pero eran más largos y llegaban hacia los lados de la cara. Tenían una nariz recta normal y una boca pequeña que nunca se movía.

La sala de control de la nave estaba rodeada con una pared de pequeñas pantallas de televisión de tres dimensiones que mostraron una gran cantidad de cosas. Otra pared estaba cubierta con botones iluminados a colores de diversas tonalidades.


La entidad que vio el policia Herbert Schirmer

Estos ocupantes del ovni fueron descritos algo así como los seres encontrados por el policía Herbert Schirmer en Nebraska (EE.UU.) en 1967. Los extraterrestres vestían con un traje de color azul-blanco muy ajustado de una sola pieza que cubría todo, excepto la cara. Él también observó un emblema de serpiente en el pecho derecho del traje y un botón como un auricular en la oreja izquierda con una pequeña antena que sobresalía de la parte superior. La diferencia física principal era el tamaño pequeño de 4 pies de los seres que la pareja observó. Ellos les hablaron telepáticamente a los Cárdenas, y conversaron entre ellos en un idioma que sonaba como el árabe.

Dos machos y una hembra miembros de la tripulación parecían que estaban fascinados por las uñas pintadas en las manos y en los pies de Iris Cárdenas. Los extraterrestres sufrieron de estornudos durante toda la experiencia, y explicaron que había algo que emanaba de los cuerpos humanos que causa eso en proximidad cercana.

La señora Cárdenas dijo que ella se pellizcaba para asegurarse de que no estaba soñando. También le pidió a uno de los alienígenas si ella podía tocarlo y él estuvo de acuerdo. El material del traje sentía suave en una dirección y áspera en otro, como escamas de los peces pequeños. Su cuerpo era firme por debajo del material del traje.

Iris encendió un cigarrillo dentro de la nave y el señor Cárdenas le dijo que no fume "para que no contamine la atmósfera en el interior de la nave".

Iris le preguntó a los extraterrestres si ellos fueron los que habían secuestrado a dos niñas pequeñas de Puerto Rico (ella había oído la historia de una enfermera cuando estaba en la clínica con Filiberto), y respondieron que ellos no secuestran niñitas..., eso alivió los temores de Iris porque tiene una hija de 3 años de edad, Barbarita.

Esta vez los dos estaban a bordo en plena conciencia manteniéndose plenamente enterados y alertos todo el tiempo. Ambos podrían recordar toda la experiencia, sin regresión hipnótica. Él y su esposa no regresaron casi hasta las seis de la mañana siguiente.

Esa misma mañana tuvo lugar un avistamiento de un platillo volante por personas que se encontraban en el aeropuerto internacional de Miami, precisamente a la misma altura donde Filiberto Cárdenas y su esposa decían haber subido al OVNI.

Exactamente las 10 de la mañana una madre nave grande con dos objetos más pequeños de forma de disco que volaban alrededor de ella, fueron visto por cientos de testigos en el Aeropuerto Internacional de Miami (10 millas de este encuentro más reciente). Sra. Julia González y el Sr. Ricardo Sánchez, empleados del aeropuerto que trabajan en el centro de la zona de la pista del aeropuerto, dijeron que observaron los 3 objetos claramente durante varios minutos. Ellos vieron los pasajeros que abordaban un avión que se iba deteniéndose para mirar el espectáculo inusual. También vieron a otros empleados del aeropuerto ver las naves en el cielo sobre sus cabezas. El señor González llamó a una estación de radio local para informar del extraño fenómeno y se lo notificó a un investigador de ovnis.

Mensajes:

Dibujo hecho por Iris del ser
Entre los mensajes, transmitidos por uno de los alienígenas llamado Kiostros, destacó el caso que vino próximo, el trágico final del presidente egipcio Anuar Sadat. Eso sucedió en 1981.Uno aún más sorprendente es que una estrella de cine y su esposa se convertirían en presidente y primera dama de los Estados Unidos, que tuvo lugar en enero de ese año, cuando Ronald Reagan y su esposa (NancyReagan), ambos actores de películas, fueron a la Casablanca. También anunció una guerra en el Oriente Medio, lo que implicaría la Arabia Saudita e Israel. Además, la desaparición del mapa de una de las naciones productoras de petróleo, la pequeña nación de Kuwait. El más significativo de estas predicciones es que se hizo años antes, cuando casi nadie había oído hablar de Kuwait.

Hubo muchas otras profecías que Filiberto Cárdenas recuerda así: "Me mostraron que en los finales de 1985, las caídas de varios dictadores en la América Latina y Filipinas, en la misma orden en que se produciría; Duvalier, Marcos, Pinochet, Stroessner, Noriega. Finalmente, que también hablaron de Fidel Castro. Del mismo modo, me dijeron que iba a viajar a Europa para dar algunos mensajes importantes al Papa."


Filiberto también fue dado las siguientes profecías apocalípticas: "Los terrícolas se van a destruir. Hay una ciudad lejana, esa ciudad se llama la Ciudad de México. Esto va a ser pronto. Los alienígenas siempre hablaron para enfatizar: 'Nosotros no vamos a hacerlo. Queremos prevenir los acontecimientos.'" Él les preguntó si se podía hacer algo para evitarlo, y dijeron que no. Aconsejaron que los habitantes abandonen esos territorios. Él les preguntó si era un castigo por algo, pero no lo es tampoco. Afirmaron que es algo natural y le dijeron algo a Filiberto, de una manera que él no podía ver o analizar, pero es entendido que eso debe suceder y sucederá. La única manera de salvar a la gente o los habitantes, que son millones, es abandonar esos territorios. La capital de México es una. Además, casi toda la población de California se hundirá en el océano.


El último encuentro de Filiberto:

El último contacto de Filiberto Cárdenas con los extraterrestres tuvo lugar en 1989. Él lo recuerda así: "Me llevaron a un lugar en el fondo del mar, donde sentí una presión muy grande en el pecho; no podía respirar, como si estuviera a una profundidad muy grande. Luego pasamos por unos pasadizos y, al final, vi gente como yo, humanos, terrícolas". Añadiendo que en esa ocasión, tuvo un encuentro terrorífico con "un ser de mirada relampagueante y voz como de trueno, que en un momento prefijado ha de hacer su aparición entre nosotros". Para Filiberto la experiencia, no ha concluido.

Filiberto Cárdenas ha sido muy honesto, un hombre trabajador y un marido determinado y padre. Él no estaba particularmente interesado en el fenómeno OVNI hasta que esta cadena de acontecimientos se produjo. Pero su suerte empezó a mejorar después cuando los contactos comenzaron y ahora está reorganizando su vida para darse más tiempo a dedicarse al estudio de lo que le está sucediendo, y a los demás, y para decirle al mundo durmiente lo que sucede realmente.




jueves, 31 de marzo de 2011

El caso OVNI de Cash-Landrum


Resumen:

El caso OVNI de Cash-Landrum fue un incidente que ocurrió en los Estados Unidos cuando los testigos evidentemente estuvieron muy enfermos después de su encuentro con un OVNI e insistieron que el avistamiento estaba asociado con el gobierno de los EE.UU. debido a la presencia de los helicópteros militares Chinook en el lugar. Posteriormente, demandaron al gobierno de los EE.UU. por daños causados a su salud. Es uno de los pocos casos OVNI que resulta en un procedimiento de demanda judicial.

El relato según los testigos:

En la noche del 29 de diciembre de 1980, Betty Cash (una mujer de negocios de 51 años), Vickie Landrum (de 57 años de edad y empleada de Betty), y Colby Landrum (el nieto de Vickie de siete años de edad) viajaban en el auto Oldsmobile Cutlass de Betty a visitar varios pueblos pequeños en la zona de Piney Woods del este de Texas en busca de un juego de bingo. Sin embargo, descubrieron que todos los juegos habían sido cancelados, mientras los clubes prepararon para las celebraciones de Navidad y del Año Nuevo. En vez de eso, se decidieron a una comida en un restaurante situado al lado de una carretera en New Caney.

Después de salir del restaurante, se dirigieron a su casa a Dayton, Texas en algún momento entre las 8:20 pm y 8:30 pm, (20.20h y 20.30h). Betty condujo a lo largo de la carretera FM 1485, un camino en un bosque denso generalmente utilizado sólo por personas que viven en la zona porque es muy aislado. Aunque sólo unos 50 km de la ciudad Houston el área está escasamente poblada y está cubierta de robles y pinos, y punteado con pantanos y lagos.


A unos 30 minutos más tarde, a las 9:00 pm (21.00h), dijeron los testigos que observaron una luz en el cielo nocturno. En un principio se pensaba que la luz era un avión que se acercaba a “Houston Intercontinental Airport” (unos 56 kilómetros de distancia) y le dieron poca atención.

Pocos minutos más tarde, en un camino tortuoso, los testigos vieron lo que tomaron de ser la misma luz de antes, pero ahora estaba mucho más cerca y muy brillante que se suspendía sobre los árboles. La base del objeto expulsaba llamas y emitía un calor significativo. Colby fue el primero en descubrirlo y se lo apuntó a los demás.


Según conducían acercándose, el objeto parecía ser más y más grande. Cuando se dieron cuenta que el objeto se acercaba a la carretera a poca distancia frente del auto empezaron a preocuparse, pero tenían esperanza de pasarle a tiempo y dejarlo atrás. Sin embargo, antes de que pudieran hacerlo el objeto había bloqueado la carretera y no podían pasar.

El objeto, muchas veces más grande que el auto, se quedó flotando en el nivel superior de los árboles disparando ocasionalmente hacia abajo sobre la carretera una combustión de fuego como los cohetes. Entre los disparos de fuego, el objeto se bajaba unos 7,5 metros o así, para después subir en el próximo disparo de fuego. Vickie lo describió “como un diamante de fuego”.


Vickie gritó, “¡Para el coche o nos quemamos vivos!” Por temor de quemarse si se acercaban más, Betty detuvo el coche cuando el objeto estaba a unos 60 metros de distancia. Betty consideró virar en forma de U, pero abandonó esa idea porque el camino era demasiado angosto y suponía que el coche podía quedarse atascado en la orilla porque la tierra estaba blandita por las lluvias de la noche.

La opinión de Vickie sobre el objeto cambió rápidamente. Una cometida “cristiana renacida”, (un concepto evangélico de la iglesia protestante de los Estados Unidos) que no cree en los ovnis o vida extraterrestre pensó que era la llegada del fin del mundo e interpretó el objeto como un signo de la segunda venida de Jesucristo, diciéndole a su nieto, que “Ese es Jesús. Él no nos hará daño.” Ya que esperaba ver a Jesús salir de la luz, ella miró atentamente.


Los tres salieron del auto para mirar el objeto bien. Vickie estaba al lado derecho del auto con la mano izquierda apoyada sobre el techo. Entonces el niño Colby estaba muy asustado y le suplicó a su abuela que volviera al coche. Después de unos tres minutos, ella lo hizo y le dijo a Colby que no tenga miedo porque “cuando ese gran hombre salga de esa nube ardiente será Jesús.”






Betty estaba tan fascinada por el OVNI que había caminado hacia el frente del coche y se quedó “hipnotizada por la visión extraña.” Bañada de la luz brillante, se quedó allí aunque el caliente quemara su piel. Eventualmente, cuando el objeto comenzó a moverse hacia arriba y a retirarse, ella volvió de nuevo a la puerta del coche. Cuando tocó la puerta, estaba tan dolorosamente caliente que tenía que usar su chaqueta de cuero para proteger sus manos y entrar en su coche.


Se describió el objeto como si estuviera hecho de aluminio deslustrado y resplandecía intensamente que iluminó los alrededores del bosque, como la luz del día. Tenía la forma de un diamante enorme en posición vertical, como el tamaño de la torre de agua de Dayton. Los cuatro puntos del diamante estaban embotados en vez de afilado y puntos azules o luces azules rodeando su línea central. El objeto también emitía unos pitidos intermitentes. Si el OVNI no hubiese descansado sobre el camino, los disparos de fuego que salían debajo del objeto hubiera encendido el bosque.


Mientras los tres observaban la salida del OVNI moviéndose a un punto más alto sobre los árboles, muchos helicópteros aparecieron en lo alto, se acercaron al objeto y lo rodearon en formación cerrada. Betty dijo: “Ellos parecían que entraban con prisa de todas las direcciones... parecía como si estuvieran tratando de rodear a la cosa.”

Dentro de unos pocos segundos, el OVNI se había desaparecido detrás de los árboles que bordean el camino. Fue entonces cuando se dieron cuenta de lo caliente que estaba el interior del coche. Apagaron el calentador y pusieron el aire acondicionado en su lugar. Cuando la mano de Vicky Landrum presionó en el vinilo ablandado del salpicadero (o tablero de instrumentos) del coche, dejó una huella de mano que era evidente por varias semanas. Los investigadores citaron esta huella de la mano como prueba del relato de los testigos, sin embargo, ninguna fotografía de la huella alegada existe.

Cuando los efectos de la luz se desaparecieron, Betty encendió el motor y condujeron por la carretera oscura. Después de una milla o así por la carretera curvada, fueron capaces de unirse a un autopista más grande y viraron en la dirección donde se iba el OVNI. Esto fue a unos 8 km y cinco minutos más tarde. El objeto estaba claramente visible a cierta distancia adelante y parecía un cilindro de luz brillante. Todavía estaba iluminando los alrededores de la zona, y a los helicópteros.


En ese momento, los helicópteros estaban esparcidos en una distancia de 8 km. Un grupo principal estaba cerca del OVNI, pero moviéndose en una manera de vuelo errática. Mientras observaban desde su nueva posición ventajosa, contaron 23 helicópteros. Muchos de los helicópteros fueron identificados como los grandes CH-47 Chinook de doble rotores. Los otros eran los muy rápidos de un solo rotor que parecían ser del tipo Bell-Huey, pero no fueron identificados correctamente.

Consecuencias después:

Tan pronto como el OVNI y helicópteros estaban a una distancia segura, Betty siguió conduciendo. Cuando llegó a una intersección, se apartó de la trayectoria de vuelo del OVNI y continuó hacia Dayton, donde los tres vivían. Ella llevó a su casa a Vickie y Colby a eso de las 9:50 pm (21.50h) y se fue a su casa sola. Una amiga y sus hijos estaban allí esperando a Betty, pero en ese momento se sentía demasiada enferma como para hablarles de lo que había sucedido. Durante las próximas horas, la piel de Betty se puso roja como si se hubiera quemado del sol. Su cuello se hinchó y estallaron ampollas en la cara, en el cuero cabelludo y en los párpados. Ella comenzó a vomitar y continuó haciéndolo durante toda la noche. Por la mañana, estaba casi en un estado de coma.

En algún momento entre la medianoche y las 2:00 am Vickie y Colby comenzaron a sufrir síntomas similares, como una condición de quemaduras de sol y luego diarrea, vómitos, debilidad persistente, llagas en la piel y pérdida de cabello, aunque menos severo. Fue una noche miserable para las tres víctimas.


La mañana siguiente, Betty fue traslada a la casa de Vicky y los tres fueron atendidos allí. En los próximos días, los síntomas de Betty empeoraron, con muchas ampollas grandes y dolorosas que se formaron en la piel. Cuando la llevaron a una sala de emergencias en un hospital el 3 de enero de 1981, Betty no podía caminar y había perdido pellejos grandes y matas de pelo. Las quemaduras y la inflamación alteraron la apariencia de Betty tan radicalmente que los amigos que fueron a visitarla en el hospital no la reconocieron. Su cabello comenzó a caerse y sus ojos se volvieron tan hinchados que no pudo ver durante una semana. La dejaron ir después de 12 días, aunque su estado no estaba mucho mejor, y más tarde regresó al hospital por otros 15 días.”


Un radiólogo que examinó a los testigos “los registros médicos de MUFON (Mutual UFO Network) escribió: “Tenemos evidencia fuerte de que estos pacientes han sufrido daños secundarios de la radiación ionizante. También es posible que haya habido un componente infrarrojo o ultravioleta también.”

Otros testigos:

Betty, Vickie y Colby no fueron los únicos testigos de los extraños sucesos en Huffman. Un oficial de policía fuera de servicio de Dayton, el detective Lamar Walker, y su esposa se dirigían a su casa viniendo de Cleveland. Mientras pasaban por la zona Huffman también observaron 12 helicópteros tipo Chinook cerca de la misma zona y casi al mismo tiempo donde los tres testigos observaron el OVNI. Estos dos testigos no reportaron haber visto un objeto grande en forma de diamante. Detective Walker investigó este incidente, pero fue engañado en numerosas ocasiones por funcionarios de alto rango militar incluyendo, según se informa, los militares del Pentágono.


Un hombre que vive en Crosby, directamente debajo de la trayectoria de vuelo, informó haber visto muchos helicópteros militares pesados pasando sobre su casa.

Un trabajador de Yacimientos Petrolíferos, Jerry McDonald, estaba en su jardín trasero en Dayton cuando vio un enorme OVNI volando directamente sobre su casa. Al principio, él pensó que era el dirigible de Goodyear, pero rápidamente se dio cuenta de que era otra cosa. Él dijo “Fue una especie de forma de diamante y tuvo dos antorchas gemelas que estaban disparando unas llamas brillantes azules por la parte trasera”. Al pasar cerca de 45 metros por encima de él, vio que tenía dos luces brillantes encima y una luz roja en el centro.

Un día en abril de 1981, un helicóptero CH-47 voló en Dayton. Colby al verlo, se molestó demasiado. Vicky decidió de llevarlo al lugar donde había aterrizado el helicóptero con la esperanza que pareciera menos atemorizante sobre el suelo. Cuando llegaron a la zona del aterrizaje, encontraron mucha gente allí ya, y tuvieron que esperar algún tiempo antes que fueran permitidos ir dentro del helicóptero y hablar con el piloto. Vickie y otra visitante alegaron que el piloto dijo que había estado en la zona antes con el propósito de verificar un OVNI en problemas cerca de Huffman. Cuando Vicky le dijo al piloto que estaba muy contenta de verlo, porque ella había sido una de las personas quemadas por el OVNI, el piloto se negó a hablar con ellos más y los sacó de la aeronave.

Las investigaciones:

La aparición de los helicópteros en los avistamientos de OVNIs se está convirtiendo en algo común, y el gran número de helicópteros en este incidente es sólo un “eslabón de la cadena”. Una cosa es cierta, es prácticamente imposible equivocarse sobre la presencia de los helicópteros CH-47 cuando uno está debajo de estas máquinas grandes y ruidosas. La evidencia de todos los testigos fue constante. Fueron interrogados por separado tanto sobre el OVNI y los helicópteros y todos dieron descripciones consistentes y dibujos que indicaron que habían visto a un gran número de helicópteros Chinook CH-47.

Averiguar donde los helicópteros habían venido es una tarea más difícil que identificándolos. De acuerdo con un funcionario del aeropuerto de Houston, aproximadamente 350 a 400 helicópteros operan comercialmente en el área de Houston, pero todos ellos son del tipo que tienen un sólo rotor, no hay helicópteros de dos rotores como el CH-47. El funcionario también dijo que debido a los helicópteros volar en reglas de vuelo visual no tienen que ponerse en contacto con la torre de control.

John Schuessler
Vickie Landrum telefoneó a un número de agencias gubernamentales de los Estados Unidos y sus funcionarios sobre el encuentro. Cuando ella llamó por teléfono a la NASA, Vickie fue dirigida hacia el ingeniero aeroespacial John Schuessler de la NASA, quien estuvo por mucho tiempo interesado en los OVNIs. Con algunos socios del grupo civil de investigación de los OVNI (MUFON), Schuessler inició una investigación sobre el caso, y más tarde escribió artículos y un libro sobre el tema. El astrónomo Allan Hendry de CUFOS también investigó el caso Cash-Landrum.

Debido a la presencia de los helicópteros Chinook, los testigos presumieron que al menos una rama de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos fue testigo del objeto, si lo estaban escoltando o persiguiéndolo.

En 1982, el teniente coronel George Sarran del Departamento de Inspectoría General del Ejército comenzó la única investigación formal completa del gobierno sobre el encuentro con un OVNI. Él llegó a la conclusión que, la Sra. Cash y la Sra. Landrum eran creíbles porque un policía y su esposa (quienes afirmaron haber visto 12 helicópteros cerca del sitio del encuentro con el OVNI) fueron también testigos creíbles.


Cuando Schuessler inspeccionó el coche de Betty a principios de 1981 y utilizó un contador Geiger para detectar la radiactividad, se encontró ninguno. Presumiblemente, él también probó por la radiactividad cuando visitó el sitio del incidente, y no encontró ninguna anormalidad. Sin embargo, otros investigadores de ovnis señalan que las radiaciones ionizantes de alta energía del tipo que puede causar daño a los seres humanos (por ejemplo, la radiación gamma) no inducen radiactividad en los objetos, y no habría dejado ninguna radiactividad residual en la zona.

Demanda legal:

Eventualmente, Betty y Vickie contactaron a sus senadores de EE.UU., Lloyd Bentsen y John Tower, quienes sugirieron que los testigos presentaran una queja ante la oficina del Auditor de Reclamaciones en la Base Aérea Bergstrom. En agosto de 1981, Betty, Vickie, y Colby fueron entrevistados en profundidad por el personal de la Base Aérea Bergstrom, y les dijeron que deben contratar a un abogado, y pedir compensación monetaria por sus heridas.

Con el abogado Peter Gersten tomando el caso de manera “pro bono”, el caso pasó por los tribunales de los EE.UU. por varios años. Betty y Vicky demandaron al gobierno de los Estados Unidos por $20 millones.

El 21 de agosto de 1986, un juez del Tribunal de Distrito de los Estados Unidos rechazó el caso, señalando que los demandantes no habían demostrado que los helicópteros estaban asociados con el Gobierno de los EE.UU., y que los funcionarios militares habían declarado que las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos no tenían una aeronave grande en forma de diamante en su poder.

Los años posteriores:

Betty antes de morir
En 1981, Vickie Landrum apareció en “That’s Incredible,” (Eso es increíble) un programa popular de televisión en los EE.UU. de la década 80. Vickie estaba hipnotizada frente a una audiencia en vivo. Bajo hipnosis, relató el incidente OVNI. Vicky Landrum y Betty Cash aparecieron en el 1989 en un especial de televisión en los Estados Unidos llamado “UFO Cover Up? Live!” (Encubrimiento OVNI en vivo) presentado por Mike Farrell. Ellas relataron su encuentro con el OVNI y sus subsecuentes problemas médicos y sus batallas legales. En 2009, Colby Landrum apareció en un programa de televisión por cable llamado “UFO Hunters” (Los cazadores de OVNIs).

Coincidentemente, Betty Cash murió a la edad de 71 años el 29 de diciembre de 1998, exactamente 18 años después de su presunto encuentro cercano.


Lajas


Aunque haya habido muchos avistamientos inexplicables en el pueblo de Lajas, la situación allí ha sido amplificada por la cantidad de mentiras y exageraciones por un grupo de supuestos “ufólogos” que ignoran otras áreas de Puerto Rico para promover el turismo en Lajas. Eso quedó evidente cuando mi esposa y mi hija se confrontaron con una terrible experiencia con los extraterrestres en Aguada y ese grupo de charlatanes rechazó nuestra súplica de ayuda. Por supuesto, si hubiera sucedido en Lajas, habrían saltado a la oportunidad para la fama y el turismo para ese pueblo. Esos engaños y mentiras fueron aprobados y sancionados por el entonces alcalde de ese pueblo que nombró a la ruta 303, “ruta extraterrestre”. La idea de construir un “ovnipuerto”, “los avistamientos de la llorona”, y el mayor engaño de todos, “de que un OVNI se estrelló allí” sólo podría encontrarse en una novela de ciencia ficción.

Por Nelson Rivera
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El alien bailarín

Acerca de mí

Ufólogo, investigador criminal, músico, dibujante y escritor.


Yo trabajé 20 años para el Departamento de Corrección de la Ciudad de Nueva York. Primero como un Oficial de Corrección por 4 años, Capitán por 12 años y como "Deputy Warden" (diputado de prisión) por 4 años. Como agente de la policía y como supervisor, yo he conducido numerosas investigaciones criminales, algunas para alegaciones inimaginables.


En junio de 2005, después de mi retiro, me mudé a Puerto Rico con mi familia en donde mi esposa e hija tuvieron unas experiencias extraordinarias con extraterrestres. Estos encuentros con los alienígenas y abducciones subsecuentes de mi mujer y la falta de ayuda de los supuestos, "ufólogos" aquí en la isla, me llevó a involucrarme en el campo de la ufología y en la necesidad de ayudar a otros que han tenido experiencias similares.


Sobre PRUFON


PRUFON, Puerto Rico UFO Network, Inc., es una organización sin fines de lucro que lleva a cabo serias investigaciones y no conduce ninguna investigación que sea absurda. Nuestro objetivo es encontrar la verdad y las repuestas de unas de las más difíciles preguntas relacionadas con los avistamientos de OVNI, encuentros con los extraterrestres y abducciones alienígenas, etc. No estamos afiliados con ningún otro grupo ufológico en Puerto Rico ni en el mundo. PRUFON fue fundado en la ciudad de Aguadilla, Puerto Rico en septiembre de 2009 para compartir con el público lo que hemos logrado y hemos investigado en los campos relacionados con la ufología.


Esta red de Internet ofrece una perspectiva diferente en la vida, y trabaja duro para mantenerle informado sobre los fenómenos inexplicables que ocurren en la isla de Puerto Rico y en el Caribe. Colectamos y recopilamos informaciones sobre los objetos volantes no identificados (OVNIS) y otros fenómenos inusuales que los medios de comunicación (la prensa) y la ciencia no están dispuestos de exponer al público, ni quiere estudiar, ni si quiera reconocer.


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